
Talento y juventud son dos de las cualidades que se valoran mucho hoy en día en nuestra sociedad. Si una persona las posee, tendrá abierta muchas puertas para, por ejemplo, conseguir un trabajo medianamente digno en estos difíciles tiempos que corren. Un buen ejemplo de esto es el fútbol. Todos los años vemos como los grandes clubes fichan a las jóvenes promesas que van surgiendo de los equipos pequeños, para disgusto de éstos, aunque hay que decir que normalmente los modestos sacan un buen dinerito por su venta. El problema es que un trabajador se vaya a la competencia, de forma inesperada y encima sin rentabilizar esa pérdida. Esto es ni más ni menos, lo que le ha pasado esta semana a laSexta. Hace unos días se conoció el fichaje de Pilar Rubio por Telecinco. La reportera estrella del programa desde su comienzo, se va a la cadena enemiga, y según algunos medios lo hace por la suculenta oferta de un millón de euros al año, convirtiéndose así en una nueva galáctica de la televisión, aunque Telecinco ha desmentido que vaya a ganar tal cantidad. Pero ahí no queda la cosa. Esta misma mañana se ha conocido otra pérdida para el mismo programa. Cristina Urgel, la última en llegar al equipo, también lo abandona, en esta ocasión para irse a Cuatro a participar en su nuevo programa de humor, llamado "Vaya tropa", una versión nacional del famoso "Vaya semanita" que ofrece con éxito la televisión vasca desde hace tiempo, y que en Cuatro presentará Arturo Vals. Está claro que el caso más grave, por su simbolismo, es el de Pilar Rubio, ya que era una de las fundadoras del programa y todo un emblema en la cadena. Tuvo incluso su propio programa, "La ventana indiscreta", que aunque no pasará a la historia de la televisión, indica que en la cadena luchaban por darle un hueco propio a Pilar, para explotar su tirón mediático y de camino probablemente para intentar evitar precisamente lo que finalmente ha pasado, que se fuera a la competencia.
En TVE el proceso parece ser más bien el inverso al resto de la sociedad. Si bien hasta hace poco tiempo aplicaban el criterio de talento y juventud hasta extremos inauditos prejubilando a más de 4500 personas de más de 52 años, después de la anunciada dimisión de su presidente Luis Fernández, hemos conocido que su sustituto será Alberto Oliart, que tendrá seguramente muchas cualidades buenas y una gran capacitación, aunque no posee ningún conocimiento de televisión como él mismo ha reconocido, y desde luego es evidente que no es muy joven, ya que tiene 81 años. Se han escuchado muchas críticas a este nombramiento, cuya responsabilidad recae casi directamente en los dos principales partidos políticos españoles, PSOE y PP, y más directamente en sus dos máximos responsables, Zapatero y Rajoy, pues sin el consenso de ambos no es posible ahora mismo nombrar con tranquilidad al presidente de RTVE, así que parece que nuestros políticos han cambiado de pronto el criterio que regía el famoso plan de prejubilaciones. Yo desde luego no tengo nada en contra de Alberto Oliart, de hecho he de reconocer que ni siquiera lo conocía hasta que hace unos días su nombre saltó a todos los medios de comunicación por el próximo cargo que ostentará, y este nombramiento me ha servido para conocer a otra importante figura de los primeros gobiernos democráticos de nuestro país, ya que Oliart fue ministro de industria y comercio, de sanidad, y era el ministro de defensa el día 23 de Febrero de 1981, por lo que es evidente que es un hombre capaz de lidiar con situaciones complicadas, aunque es igualmente cierto que en España existen muchas personas profesionales y muy preparadas para desempeñar ese cargo que él ocupará ahora, aunque la necesidad de consenso ha exigido que haya que remontarse a un hombre de la transición española, que por lo visto fue la última vez que hubo acuerdo entre nuestros políticos y en nuestra televisión, una pena.
Dos que ya no son tan jóvenes, Andreu Buenafuente y Javier Sardá, se volvieron a reunir y se puede decir que "hicieron las paces" la semana pasada en laSexta, con el apadrinamiento estelar de Alejandro Sanz, que era el invitado "oficial" de ese día. Andreu fue uno de los responsables de la muerte de "Crónicas Marcianas" al arrebatarle a Sardá gran parte de su audiencia cuando Buenafuente aún hacía su programa en Antena 3. Además, hace unos meses publicó en su web un artículo donde se quejaba porque Javier no quería acudir a su programa, motivos más que suficientes para hablar de una confrontación entre ambos que ya ha quedado solucionada. Javier Sardá volverá pronto a Telecinco con nuevos programas especiales de viajes, y su amigo sigue su rumbo en laSexta, y además ahora sabemos que será el presentador de la próxima gala de los Goya, así que ninguno de los dos puede quejarse.