Los reality shows son posiblemente, los programas televisivos más criticados de los últimos años. Claro, que cuando uno dice “reality” enseguida se le viene a la mente “Gran Hermano”. Una idea que parecía original, porque en realidad en su día sí lo era, pero que después de pasados ya algunos años desde su primera emisión en España, está asociado ya a un nuevo mundo del corazón, el de los famosillos del instante. La fugacidad de la fama, pero a la vez la intensidad del momento. Claro, que esa misma intensidad hace que lo normal sea ver peleas, disputas, traiciones y otras conductas no muy positivas en los concursantes. También existe la sospecha general, que yo comparto, de que el programa favorece ese tipo de situaciones. Por todo esto y muchas más razones largas de analizar ahora, los realitys no pasan por un buen momento en lo que a prestigio televisivo se refiere.
Ahora, Antena 3 parece dispuesta a cambiar esto. Según ella, ahora le toca a los “reality positivos”, como “Esta casa era una ruina”. Ahora vuelve con “Rico al instante” la nueva apuesta para el año que está cada vez más cerca de llegar. Un reality en el que no hay nadie encerrado, no hay malos rollos, pero eso sí, requiere el típico gasto de los sms para participar. Al final es como una lotería, pero televisada. Harán falta varios euros para participar, porque necesitarás enviar varios mensajes. Seleccionan a 5 personas, y el sábado se van a sus casas sin que ellos lo sepan para decírselo. Tendrán que pasar algunas pruebas para que sólo queden 2, y por último convencer a la gente para que le den el premio a él porque lo necesita más que el otro finalista. El premio irá de medio millón de euros como mínimo a uno como máximo. Parece mucho, pero si participan 200.000 personas a lo largo de la semana, cosa bastante fácil para una cadena que ven varios millones de espectadores al día, al final la cadena gana seguro. Este programa no deja de ser otra forma distinta de financiación a la tradicional publicidad. Eso sí, no se le puede su punto de originalidad.
Y hablando de publicidad, la propia Antena 3 por boca de su directivo Mauricio Carlotti sigue exigiendo que las televisiones públicas no tengan anuncios, y que sobrevivan sólo de la financiación gubernamental. Es un debate interesante, pero teniendo en cuenta que estamos en crisis, suprimir la publicidad de Televisión Española haría decaer sus ingresos muchísimos, por lo que el gobierno tendría que invertir más en ella para mantener su programación actual, y no creo que eso le guste a ningún español sea del partido que sea. Lo que sí podrían hacer todas las cadenas, privadas o públicas, es reducir dentro de lo posible esas infernales pausas de casi 15 minutos que nos ponen algunas veces, por cierto de forma ilegal al menos en TVE, que tiene limitada la publicidad a 11 minutos por hora. Claro que si unen la publicidad, podría durar la pausa hasta 22 minutos, para dejarte esperando por ejemplo el final de la película. Hecha la ley, hecha la trampa. Y cambiando de cadena, ¿por qué Manolo Lama y Manu Carreño se empeñan en decirnos cada día que la publicidad de los deportes de Cuatro dura 3 minutos y medio si a continuación sale un letrero en el que dicen que dura 5 minutos? ¿Acaso creen que no sabemos leer?


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