
Mañana habrá 60 personas que serán las más envidiadas de este país, en el que dicen que precisamente la envidia es el deporte nacional. Pero lo que es evidente es que de los deportes regulados, el más seguido es el fútbol, de eso no hay ninguna duda. Y esas 60 personas serán las que podrán preguntar de tú a tú a Luis Aragonés, único seleccionador español, ya que aunque la publicidad del programa diga que en cada español hay un seleccionador, por suerte o por desgracia, él es ahora mismo el elegido.
La verdad es que este programa tiene bien merecido todos los premios que le han dado, tanto los recibidos en aquí como fuera de nuestras fronteras. Por decirlo de forma un tanto rimbombante, es la máxima expresión de la democracia llevada a la televisión hasta la fecha. El presidente del gobierno apostó fuerte al ir el primero, y de allí salió el famoso café de los 80 céntimos. Mariano Rajoy fue algún tiempo después, y al día siguiente de su comparecencia, toda España sabía cuanto ganaba el líder del principal partido de la oposición. Así que visto lo visto, mañana seguro que sale algún jugoso titular del programa, y siendo Luís Aragónes el protagonista, lo raro sería que sólo saliera un titular. En ese programa no habrá una pregunta del millón, habrá bastantes más. No hay que ser ningún vidente para saber que mucha gente (sobre todo los aficionados del Real Madrid) le preguntarán por qué no lleva a Raúl a la selección. La pregunta que yo me hago es si Luis tendrá la suficiente paciencia para responder 15 veces a la misma cuestión. Mañana en la uno, después de las noticias, lo comprobaremos.

Todo el mundo dice que los políticos se aferran al poder hasta que se lo quitan de las manos, y por lo general pienso que llevan razón. Pero con la televisión pasa lo mismo, de una forma también bastante clara. Hace unos días se le vió el plumero a Paolo Vasile, brillante administrador de cadenas de televisión, al menos en lo que a audiencias y beneficios se refiere, porque después de la última junta general de accionistas, declaró nada más y nada menos que "a la gente no le interesa todavía la TDT". Puede que esté en lo cierto, o puede que no, como diría un gallego, pero lo importante no es si lleva o no razón, lo verdaderamente importante es por qué dice él que a la gente no le interesa la TDT. Y yo creo que lo dice simplemente porque a él (y por supuesto a su cadena) no le interesa que a la gente le interese la TDT (valga la redundancia), ya que es un mercado muy amplio para el que no parece que estén muy preparados, básicamente porque su programación en TDT se puede definir como un continuo refrito de antiguas series de éxito, películas viejas y emisiones ampliadas de horas y horas del reality de turno.
La promoción de espacios televisivos es un arte casi tan antiguo como la propia creación de espacios televisivos. Telecinco se ha dejado caer esta semana con la última bomba: según ellos, once millones de personas vieron “La que se avecina” el jueves pasado, es decir, uno de cada cuatro españoles, toma ya. No es que me parezca mal que tanta gente vea la serie, me parece mal que lo digan porque es mentira. Lo que quieren decir en realidad es que once millones de personas vieron al menos un minuto la serie. Es lo que se conoce como audiencia acumulada, y es un dato totalmente inútil, ya que sólo sirve para hacer publicidad engañosa de un espacio y poco más. Lo normal es ofrecer los datos de la audiencia media, que son los que damos nosotros y todos los medios. Para que se hagan una idea, si diéramos los datos de audiencia acumulada de los partidos de la selección, los seguidores de “la roja” pasarían por arte de magia de 7 millones, a más de 12, o sea, una cosa totalmente fuera de la realidad.