Por una vez, y sin que sirva de precedente, no me parecerá mal que alguien vea mañana viernes en Antena 3, "¿Dónde estás, corazón?". Y no es precisamente porque hayan cambiado su temática o porque vayan a hablar de algún tema social o cultural, por supuesto que no. Seguirá siendo el programa de las desdichas contadas en público y de los supuestos periodistas que se dedicarán a sacarle a algún "famosillo" sus trapos sucios sin que éste se lo espere, eso sí, previo pago de una cantidad que varía según el caché del entrevistado.No me parecerá mal que lo vean, porque si mañana por la noche a eso de las 10 y media deciden ver el programa de corazón más viejo de nuestro país, al menos no estarán viendo en ese momento Telecinco, la campeona en indecencia televisiva a día de hoy. Y es que esta vez se han pasado. A esa hora, esta cadena de pseudotelevisión emite una entrevista muy especial, tanto que la han llamado "un tercer grado". El personaje principal es nada más y nada menos que el mismísimo Julián Muñoz. Lo realmente importante viene ahora. Por esa entrevista le van a pagar 350.000 euros. Repito, van a pagar 350.000 euros a un delincuente por un rato de confesiones y opiniones. Eso ya es sobrepasar la delgada línea roja que separa la llamada telebasura de la inmoralidad. Cualquier cosa antes que eso. Ese hombre robó millones y millones de pesetas (incluso de euros) a todos los hombres y mujeres de Marbella, destrozó su costa, cometió delitos urbanísticos, medioambientales, y probablemente alguno que otro más que aún no se haya descubierto. Por todo eso y por un largo etcétera que no hace falta que nombre ahora, no deben ver la entrevista. Sólo diré que cuando alguna vez hemos declarado aquí que parecía que Telecinco estaba cambiando en algo su tipo de programación, nos estábamos equivocando. Pero la cadena se equivoca aún más si cree que va a poder sacar rendimiento económico de esa infamia. Sólo así dejarán de hacer ese tipo de televisión. Hay que boicotear la entrevista, y presionar a los anunciantes para que retiren su publicidad durante la entrevista. Ya hay una lista negra creada con todas las empresas que emitieron publicidad cuando Telecinco emitió la entrevista a Luis Roldán, otro de los grandes ladrones de nuestro país. Ahí ya se consiguió un logro importante. La audiencia no llegó al 16 % y la cadena tuvo que pagarle 50.000 euros al ladrón. Otra indecencia. Esto va a perjudicar gravemente la imagen de Telecinco, y al menos nosotros, vamos a tardar en olvidarlo.
Cuestión aparte se merece el presentador. Jordi González nunca terminará de salir de ese mundo totalmente ajeno al de los presentadores serios de televisión. Cuando había una mínima y minúscula esperanza de que se terminara de reformar gracias a alguno de los periodistas de verdad que algunas veces aparecen en "La Noria", nos sorprende con esto. Parece que ha vuelto a recaer en los programas de morbo.
Y volviendo a su cadena, Telecinco, no deja de ser chocante que por un lado realizan campañas como la de "12 meses, 12 causas" y luego hacen esto. Según parece, una de esas causas benéficas es ahora financiar a delincuentes. Claro, que eso no lo dicen porque no queda bien.

La dificultad de mantener un nivel de calidad en cualquier programa televisivo es directamente proporcional al tiempo que se lleva en antena. Si es de emisión diaria, el crecimiento de la dificultad es aún mayor. A “Sé lo que hicisteis…” además ahora se le ha añadido otra dificultad. Teóricamente, se podría decir que su amplitud de noticias ha disminuido debido a factores externos al propio programa. En la práctica, simplemente no pueden emitir ya ningún vídeo de Telecinco, debido a una sentencia en su contra, que, por otra parte, aún se puede recurrir, y que según parece así van a hacer.
La madrugada del 4 al 5 de Noviembre de 2008 será recordada en nuestro país como el momento en el que el mundo vio la llegada del primer hombre negro que ocupará la Casa Blanca. Recuerdo ahora un chiste homófobo emitido en House en un capítulo en el que el doctor estaba curando a un aspirante negro a la presidencia de Estados Unidos. El propio paciente decía:
Deportes y humor. Dos partes fundamentales de la programación de la mayoría de las cadenas de televisión. Aderezados con algunas emisiones de otro tipo cualquiera de entretenimiento, algún reality, cine y poco más. El problema viene cuando los deportes y el humor suponen un gran porcentaje de la parrilla. En laSexta está pasando algo así. Después de las noticias tenemos “Padre de familia”, luego “Sé lo que hicisteis...”, a continuación “Estados Alterados Maitena” y por último “La tira”. Y así todos los días. Añade a eso “Caiga Quien Caiga”, “Buenafuente” y “El Intermedio” y encontrarás bastante raro poner esta cadena y no ver a una persona diciendo algo gracioso. Lo más curioso de todo es que casi todos, por no decir todos los programas mencionados hasta ahora son bastante buenos, y sobre todo graciosos. El último en unirse al club es precisamente “Estados Alterados Maitena”, con una gran María Adanez que sigue en forma. Pero como digo, lo malo es la cantidad. Tal número de programas humorísticos hacen que la audiencia potencial de la cadena se reduzca muchísimo. Esta televisión le puede gustar mucho a una parte de la población, pero seguramente la rechazará otra gran mayoría de ella, y eso es algo que no puede permitirse una cadena supuestamente generalista. Claro que para alegrarle la vida al otro bando de la población le queda la segunda parte de la ecuación: el deporte. La consabida liga, a la que se añadirá a partir del próximo año la fórmula 1, además de la GP2 que ya emite. Sería mucho más inteligente repartir todos esos buenos programas antes nombrados a lo largo del año, unos en invierno, otros en verano, y que alguna que otra vez coincidan. Además, esto tiene un gran riesgo. El día que la gente se canse de este tipo de televisión, día que acabará llegando más tarde o más temprano, la audiencia se hundirá. Dicho sea de nuevo, el hecho de acumular tan cantidad de programas del mismo estilo a la vez hace que el cansancio de la gente respecto a esta programación se acelere más de lo habitual. Cuidado señores de la Sexta, no arriesguen más de lo necesario, y dosifiquen sus armas humorísticas para las próximas batallas que vendrán. Lo importante no es ganar esta primera batalla de la temporada que acaba de empezar, lo importante es ganar la guerra.
