lunes 26 de abril de 2010

Anillos televisivos

Este fin de semana he tenido ocasión de escuchar a mucha gente que sabe mucho más que yo sobre casi todo, y he decidido reflexionar y aplicar esos conocimientos al mundo de la televisión. Ahí va mi locura de esta semana:

Anillos televisivos, algunos se tocan, otros no coinciden en nada
Todos tenemos un criterio, para todo en la vida. Esta frase bastante obvia a priori, tiene en realidad importantes consecuencias. Hace que nos relacionemos con personas que suelen tener criterios y opiniones parecidas a las nuestras, y hace que en las conversaciones que tenemos día a día consigamos reforzar nuestra opinión sobre el tema que sea. Internet no hace más que agigantar este efecto, pues por muy absurdo que sea tu punto de vista, seguro que hay mucha gente en Internet que opina lo mismo que tú y que tienes webs, blogs, FaceBook, Twitter, etcétera etcétera. Eso puede crear en ti la falsa creencia de que todo el mundo piensa igual que tú y que tú llevas la razón, aunque en realidad el tamaño de Internet es tal que puede que ni siquiera el 0.1% de la red esté a tu favor, pero tú ya sólo te mueves ese círculo de webs que opinan como tú, es decir, has fragmentado Internet a tu favor sin darte cuenta, y si consideramos esto en un extremo, has podido llegar a tomar como verdad algo que es absolutamente falso. De esta manera has llegado a formar parte de un "anillo" en el que todo el mundo tiene el mismo pensamiento que tú en un 99%, por lo que es casi imposible de que en el más que probable caso de que parte de esos pensamientos sean erróneos, jamás nadie del "anillo" se dará cuenta, con lo que viviréis todos en una mentira permanente.

Esta teoría tan general y filosófica, que en principio parece no tener nada que ver con la televisión, se puede aplicar con suma facilidad a este medio y en realidad a cualquier otro. Cuando alguien te dice que le gusta tal serie, si tú crees que no te va a gustar, probablemente rechaces la idea de ver esa serie ni siquiera una sola vez un trozo de un capítulo, con lo cual estás fragmentando ahora la televisión a tu antojo. Si ocurre al contrario, la verás y te ayudará a reforzar tu opinión. Pasado un tiempo estarás dentro de un "anillo televisivo", ya sea el de los culebrones sudamericanos, el de las series norteamericanas, el de los programas del corazón o el de los documentales de La 2, por poner algunos ejemplos. La conclusión es que cada vez estarás más convencido de que la televisión "buena" es la que tú ves, y para cambiar ese pensamiento, o al menos para poder evaluar su veracidad de forma algo más objetiva, hay que intentar salir al menos momentáneamente de ese "anillo". Si no se hace esto, será imposible evaluar la bondad real del anillo. Además, algunos de esos "anillos" se tocan y tienen partes en común, por lo que uno puede variar mínimamente sus gustos, pero es casi imposible que llegue nunca a evaluar la validez de los criterios de algún anillo más alejado y que no tiene nada en común con el suyo actual.

Esta intención debe empezar por aplicársela uno mismo, y probablemente más aún los que hablamos de televisión a menudo. Como la televisión no es probablemente, ni mucho menos lo más trascendente de nuestra vida, podríamos empezar por intentar probar los gustos televisivos de otras personas, ver lo que hace "el enemigo", por definirlo de alguna manera, y así, aunque puede que nuestro criterio no cambie, al menos tendremos algunas razones más reales para poder explicar por qué pensamos así y no al revés. Si lo hacen y les gusta la experiencia, ya puestos pueden aplicar esta misma teoría con sus ideales políticos, religiosos, económicos, morales, etcétera etcétera. Pueden en caso extremo, llegar a replantearse su vida entera. Y todo gracias a una idea tan simple que se puede resumir en algo como esto: denle una oportunidad a las opiniones de otros, y enriquezcan la suya propia.

martes 20 de abril de 2010

Riesgo

Los críticos de televisión suelen culpar al medio de su poca innovación y su poca voluntad por arriesgar lo más mínimo. Es verdad que se ve poca novedad en la pequeña pantalla, pero también es verdad que cuando alguna cadena intenta salirse de los márgenes establecidos suele estrellarse estrepitosamente, con lo cual es hasta cierto punto entendible el miedo a la originalidad. El último ejemplo lo hemos tenido en "Debate al límite" en laSexta.

Puede que usted ni siquiera sepa de la existencia de este programa, que hoy ya no se ha emitido, y esa es la mejor prueba de su repercusión prácticamente nula. Aquí hablamos de él hace dos semanas porque era precisamente algo no habitual en televisión. En lugar de ver a las 3 de la tarde las noticias, laSexta nos proponía un debate con 4 personas y media hora de duración en la que Mamen Mendizabal, la moderadora y presentadora, ponía sobre la mesa los temas de actualidad y los cuatro participantes, de diversas ideologías políticas, daban cada uno su opinión, para lo cual disponían cada uno de cinco minutos. La idea era probablemente buena, pero el resultado ha sido completamente desastroso. Una semana después de su estreno, la cadena decidió trasladar el programa a la una y media de la tarde, debido a su baja audiencia, pero tampoco dio resultado. La consecuencia es que después de diez emisiones, laSexta anuncia que retira el programa y que lo "rediseñará" para volver a presentarlo en un futuro en otra franja horaria.

Veremos. Algunas veces esto pasa realmente, y otras es lo que dicen para que no se anuncie su despedida como un fracaso total y se aplaque un poco el pesimismo empresarial con la esperanza de que parte del trabajo realizado se podrá aprovechar para un nuevo espacio similar que finalmente nunca llega. Lo cierto es que los españoles tenemos unos hábitos televisivos muy definidos y que le costará trabajo a cualquier cadena cambiarlos, y más si es una relativamente nueva como es el caso. Prácticamente todo aquel que ve la televisión a las tres de la tarde, lo hace para seguir el informativo de alguna cadena, y a la una y media suelen triunfar los magacines de contenidos bastante "light", algo de corazón, sucesos, consejos sobre salud, un poco de política y si acaso algo de cocina. Poco más se puede ver, al menos en las grandes cadenas. Así que la propuesta de laSexta era arriesgada y simplemente no ha salido bien. Esperemos que no se den por vencidos y sigan intentando traer ideas frescas a nuestras pantallas.

La que no suele arriesgar mucho es Telecinco, que después de comprar el mundial de fútbol de este verano, anuncia que ha fichado a Camacho como comentarista, algo que se puede calificar de muchas formas, pero no de arriesgado ni de imaginativo, ya que él fue uno de los comentaristas de Cuatro en el anterior mundial. Evidentemente, dejando a un lado el rendimiento económico del torneo, está claro que las audiencias funcionarán, y cuando Telecinco lo ha comprado es porque también le va a funcionar segurísimo económicamente. Es triste, pero las estrategias poco originales y continuistas (incluso conservadoras) son las que suelen triunfar en televisión. Como decía Buruaga, "así son las cosas y así se las hemos contado".

lunes 12 de abril de 2010

Redención

Si usted, querido oyente (o lector del blog) tiene menos de 30 años, puede que no sepa lo que es un “gallifante”. Yo tengo 23 y recordaba el término de habérselo escuchado a algunas personas, pero nunca lo he oído en televisión. Se trata nada más y nada menos que de un sistema de puntuación utilizado en un programa de televisión emitido entre 1989 y 1991 en La 1, llamado “Juego de niños”. Consistía en que unos pequeños describían un concepto, una idea, o a una persona mediante el peculiar estilo de la inocencia típica de su edad y los mayores que escuchaban atentamente tenían que adivinar a qué o quién se referían. Ese fue el comienzo de los programas de niños que hemos visto a lo largo de tanto tiempo en distintas cadenas, y es una fórmula que sigue funcionando muy bien en Canal Sur con el programa “Menuda Noche”, y que también Antena 3 explotó con éxito en “Esos locos bajitos”.

Pero lo más increíble será para ustedes conocer (si no lo saben ya) quien fue uno de los presentadores de dicho programa, y se trata del conocidísimo showman Javier Sardá. Empezó tratando con niños, criaturas limpias de toda maldad, y terminó presentando “Crónicas Marcianas”. Creo que toda explicación que yo haga acerca de su evolución como presentador de televisión está totalmente de más, ustedes son bastante inteligentes como para entender lo que quiero expresar. Después de muchos años en crónicas se lo pensó mejor y tras un retiro que fue más largo de lo que algunos pensaban, regresó con “Dutifrí”, un programa de viajes bastante decente. Parece que ahora quiere redimirse ya del todo, y volver a acompañar a las impolutas criaturas con las que comenzó a fraguarse un nombre en televisión. Por si ustedes se estaban preguntando a estas alturas por qué comienzo un programa de Abril de 2010 hablando sobre un programa de 1990, es simplemente porque, ahora, el mismo presentador de aquel programa de 1990, parece estar dispuesto a presentar una propuesta muy similar, en este caso obviamente en Telecinco, que desde hace ya mucho tiempo es la segunda casa, o quizá la primera, de Javier Sardá. Y es que la noticia es que Telecinco y el presentador están negociando la adaptación de un formato italiano llamado “Chi ha incastrato Peter Pan?”, en el cual los niños comentan las noticias de actualidad y también sufren pequeñas bromas inocentes por parte de los adultos para observar mediante cámaras ocultas sus reacciones.

Sardá afirmó cuando dejó “Crónicas Marcianas” que nunca volvería a pisar un plató de televisión para presentar. Hace poco se retractó implícitamente de esa afirmación al conducir “La Tribu”, cuyo paso por la cadena se puede calificar, sin miedo a exagerar como un fracaso absoluto, y ahora parece que de nuevo se lo está pensando, aunque con un proyecto que a priori tiene mucha mejor pinta, y por suerte, con un programa mucho menos del estilo de “Crónicas”. Sólo el tiempo dirá si nos equivocamos.

lunes 5 de abril de 2010

La cobertura no lo es todo

Terminó la transición analógica a digital en Semana Santa. Este Viernes Santo se celebraba por lo tanto, además, la muerte de la antigua televisión. No hubo sin embargo resurrección televisiva en Domingo, porque la sucesora nació hace ya varios años. Lo que sí hubo fue un apagón que ha dejado a algunos pueblos de España sin televisión de ningún tipo. Sin embargo, aunque ahora parezca esto algo inaceptable, conviene recordar que el alcance de las ondas de la caja tonta nunca ha llegado al 100% de la población, ni en el sistema antiguo ni en el moderno.

El secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, Francisco Ros, llegó a asegurar hace unos días, que había un pequeño porcentaje de personas que no venía la TDT “porque no quiere verla”, cosa que puede molestar bastante a gente que no la vea porque realmente no llegue la cobertura a su zona. Probablemente no hayan sido las declaraciones más acertadas de su vida, aunque sí es verdad que seguro que hay personas que no han adaptado su antena o que no han comprado el decodificador por pereza, porque no han querido, o porque no se han acordado (y mira que le han dado publicidad), y de pronto hace tres días encendieron el televisor y vieron que no había televisión. Puede que esto haya pasado, auque probablemente hayan sido pocos casos, y la mayoría de los que ahora no ven la televisión es más bien “porque no pueden verla”.

Pero el apagón analógico definitivo no sólo trae consigo los problemas esperados de los que se han quedado sin tele. Además, hace que la temida fragmentación de audiencias esté ya más cerca que nunca. La cadena que más parece haberse resentido de la múltiple competencia existente es Cuatro, que ha sido superada por primera vez en su historia por laSexta, y es que en este mundo el que no corre vuela, y hay que decir que la cadena de Emilio Aragón sigue manteniendo en buen estado de salud sus buques insignias, a saber: “Sé lo que hicisteis”, “Buenafuente” y “El Intermedio”, todos ellos de emisión diaria, lo que a la larga es bastante bueno para sus datos de audiencia. Algunas de sus series como “Bones” comienzan a despegar plantando cara a algunas propuestas de las grandes cadenas, y por supuesto está ahí la liga y la fórmula 1. Por no hablar del próximo Real Madrid – Barcelona que emitirán este sábado. Sin embargo, Cuatro se está haciendo famosa últimamente por sus cancelaciones, y por tener quizá demasiadas prisas por estrenar alternativas que quizá aún no estaban demasiado maduras. Más de un directivo debe estar temblando esperando las audiencias de este mes de abril, donde la competencia se ha multiplicado de repente por tres, ahora sí, en toda España.

A todo esto, el año que viene el gobierno concederá las últimas frecuencias de canales TDT que aún quedan disponibles, por lo que aunque parezca difícil, aún habrá más canales. José Miguel Contreras, alto cargo de laSexta, ya llegó a quejarse de que con más cadenas la tarta publicitaria se dividirá demasiado en un sector que ya está estancado. Es curioso, pero hace unos años, cuando él no tenía cadena, supongo que no pensaría eso y entonces sí estaba de acuerdo en que concedieran más licencias de emisión. Está claro que sus preferencias han cambiado ahora que él está dentro del saco, y no quiere que nadie más entre. Suele pasar.